El metro en Bogotá aún hoy en día sigue siendo un “cuasi objeto”, una idea abstracta que todavía se ve muy lejana para la mayoría de los bogotanos pues la construcción del Metro de Bogotá ha sido objetivo de debates y desde 1950 cuando el alcalde Fernando Mazuera decidió eliminar el tranvía enterrando sus rieles. El 2 de noviembre de 2007, el Concejo de Bogotá aprobó dentro del presupuesto de 2008 una partida para el estudio de factibilidad de construcción del metro. Al día siguiente, el 3 de noviembre de 2007, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez avaló la iniciativa de construir el Metro de Bogotá con varias condiciones: que siga adelante la construcción de la Fase 3 del sistema Transmilenio tal como está previsto, y que el Metro sea auto sostenible. Luego en el año 2008, el alcalde de esa época Samuel Moreno retomó la idea del metro postulando la nueva construcción de este como propuesta para las elecciones a alcalde de ese año. El primer diseño fue entregado en agosto de 2009 por el consorcio español Sener-TMB, ganador de una licitación pública para los estudios de factibilidad del proyecto. Sin embargo, el proceso de licitación y construcción se descarriló debido al caso de corrupción del Carrusel de la Contratación. El 5 de mayo de 2013, bajo la alcaldía de Gustavo Petro, se anunció el acuerdo definitivo para la construcción del metro. El acuerdo validará los estudios de ingeniería previos a la construcción la cual se supone iniciaría en septiembre de 2014. El 9 de mayo de 2013, Petro firmó el inicio de los estudios definitivos de la obra. Estos serían entregados en 15 meses a partir de la firma del contrato, es decir, en septiembre de 2014. El costo estimado de la obra es de $15 billones de pesos y se supone que el resultado final de la obra sería para el año 2021, pero los debates, las nuevas propuestas de si se debe hacer elevado o subterráneo que han llevado a realizar nuevos estudios, han retrasado la construcción del metro de una manera significativa y no solo eso, las pérdidas monetarias superan los 130.000 millones de pesos solamente si se desechan los anteriores estudios de un metro subterráneo y se plantean otros.